“La tauromaquia de Juan Montiel”

Juan Montiel, ayer en El Puerto.

Juan Montiel,  en El Puerto.

Alamares (Pensión Las Columnas).- Que los toros se han convertido en un acto social, nadie lo puede negar. Pero este sábado no hubo gente en la plaza, menos de un cuarto de entrada, y en el cartel estaba uno de los triunfadores del año pasado, López Simón. Claro que triunfar en esta plaza lo hace hasta el amigo “pajarito” que torea muy bien de salón.

No asomaban pamelas por los tendidos, ni claveles en la solapa, y mucho menos matitas de romero. Se echaron de menos las guayaberas de color y las camisas estampadas. A buen seguro que estarán en la silla, esperando el momento cumbre de hoy. Sin duda, los morantistas cumplirán con el ritual de vestirse parsimoniosamente poco antes de ir camino de la plaza. Tarde importante donde les espera un encierro con trapío de la ganadería de Rives, con buenas hechuras y hasta podría ser bravo. Seis pelotazos, seis, se anuncian esta tarde en El Puerto. Y puede que salga algún que otro sobrero una vez terminada la corrida. Lo demás ya lo saben ustedes. ¡Tarde de resaca!

Hubo tan poco público en los toros que no estaba ni el pesado que pide música a las primeras de cambio. Claro que el horno no está para bollos, y anda el patio mosqueado con los musiqueros. Según he leído, han declinado la invitación hecha por una peña para tocar en pasacalles en una manifestación a favor de la fiesta. Dicen que se mantienen al margen de cualquier posicionamiento político, religioso, taurino… Pues llegará el día que se acaben las subvenciones de los políticos, los desfiles procesionales, y los toros. ¿Piensan los señores que dirigen la banda que los perroflautas antitaurinos les van a contratar? ¿Qué hacen tocando en los toros cuando hay un movimiento cada vez más numeroso que se manifiesta en contra de la fiesta? Y, ¿qué pintan detrás de un palio fomentando y amenizando manifestaciones religiosas? Ojalá sirva esto de precedente y cuando al pesado de la música la pida, no se posicionen a favor de éste, y se queden callados. ¿Cómo hubiesen actuado si el peticionario hubiera sido Morante?

Ayer el público se enfadó con Finito, torero de buenas maneras pero que lleva años toreando poco y diría que de retirada al ralentí. No obstante es una delicia verle cuando ejecuta algún muletazo suelto, con torería y profundidad, y con cierta lentitud fruto del temple.

Por contra, el respetable se volvió loco una vez más con López Simón, a quien acompañaban en la grada de sol una legión de partidarios del barrio de Barajas. Eran por lo menos cinco, algo que le otorga fuerza a la hora de negociar los dineros en los despachos y para repetir el año que viene. Fue el triunfador en orejas, y créanme, no me acuerdo de nada de lo que hizo. Tan solo de que volvió a quitarse las zapatillas para torear. Es cierto que se pega unos arrimones importantes, pero le falta un punto de embrujo para ser torero de este rincón. Sus faenas son calcadas y sabe perfectamente que el arrimón final es la clave para embravecer a las masas -aunque hubo pocas- y cortar las orejas.

Y llegó José Garrido, un torero joven que debutaba en esta plaza, y que no pudo mostrar sus virtudes con el lote más soso del encierro. Se le ven buenas maneras con el capote, aunque mostró ventajas en la muleta, citando casi siempre fuera de cacho. No obstante anduvo resolutivo ante los problemas que le plantearon sus oponentes. Atisbó clase en el manejo de la capa. Y ésta la perdió cuando se encaró con un espectador del tendido de sol, pues aunque el energúmeno no es digno de ser respetado, el torero debe controlar los impulsos. Habrá que verle de nuevo con otros oponentes que le den mejores opciones.

Decía, que este sábado acudió poca gente a los toros. Creo que José Garrido convocó a más gente en la playa, en la clase práctica que ofreció a la orilla del mar. Y hubo quien se fue antes de tiempo. El señor alcalde abandonó su burladero a las primeras de cambio. Vio lidiar magistralmente a Juan Montiel al primero de la tarde y se marchó. ¡Qué buen aficionado! Dicen las malas lenguas que estuvo en el Sol y Sombra, reconciliándose con sus dueños por irse sin pagar el año pasado.

Otros cuentan que De la Encina se fue preocupado porque hay marejada en los corrales para la corrida de hoy. Parece ser que las figuras y sus veedores seleccionaron unos toros infames, y la corrida de Daniel Ruiz y de Núñez del Cuvillo ha sido rechazada en su integridad, y planea la suspensión (finalmente se ha conocido que la ganadería de Daniel Ruiz ha sido sustituida por toros de Santiago Domecq). Mientras que los más conspicuos hablan de que salió corriendo para apostarse a las puertas del hotel de Juan Montiel, el subalterno que con 64 años dio toda una lección de briega y por ende de tauromaquia. Corrió para atrás como un chaval de 20 años, para dar un único capotazo magistral y dejar al toro en suerte en el tercio de banderillas. Los aficionados jaleaban cada intervención, y para rematar corrió al toro a una mano para cerrarlo de cara a la faena de muleta de Finito. Y el malaje de la banda no tuvo la sensibilidad de tocarle el pasodoble. Quizá no quisieron posicionarse políticamente entre los aficionados y el público. Ya saben y como dijo aquel una vez: “to la música pa Morante”.

 

FICHA DE LA CORRIDA

Toros de La Palmosilla, correctamente presentados, lavaditos de cara de juego variado y sin complicaciones, a excepción del mirón corrido en cuarto lugar. Menos de un cuarto de entrada en tarde de viento de levante.

FINITO DE CÓRDOBA: Pinchazo yestocada baja (ovación); dos pinchazos sin soltar y descabello (bronca)

LÓPEZ SIMÓN: Estocada desprendida (oreja); pinchazo y estocada atravesada (oreja)

JOSÉ GARRIDO: Estocada caída (vuelta); estocada (oreja).

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