“De la turismofobia a la recuperación del Vaporcito de El Puerto”

El Vaporcito en sus mejores momentos...

El Vaporcito en sus mejores momentos…

Ana Mancheño (Tribuna libre).- Estos días está de moda hablar de “turismofobia”. Curioso término en un país que en 2017 ha recibido alrededor de 83 millones de visitantes, donde el 11,2% del Producto interior Bruto se debe al sector turístico, donde los ingresos por turismo extranjero ascienden a 54.500 millones de euros y donde el 13% de los puestos de empleo se relacionan, de una forma u otra con este sector.

Curioso también, que los antónimos de “fobia” sean términos como apego, afecto, atracción, aprecio, encanto o gancho.

Aquí, en El Puerto, por obra y gracia de las pésimas, o mejor dicho inexistentes, políticas turísticas adoptadas por los diferentes equipos de gobierno en los últimos años, no despertamos ni fobias ni filias…

Mientras tanto, en otras localidades, las ocupaciones se disparan al punto de hacerse necesarias regulaciones y legislación, para controlar la afluencia descontrolada de turistas descontrolados.

Y de nuevo, aquí, en El Puerto, escuchamos opiniones sobre el turismo, de quienes no conocen el sector y tiran del populismo barato y de un mal entendido “orgullo portuense”.

Una vez más, en lugar de abordar de una vez, el modelo turístico que debe perseguir esta ciudad, en lugar de definir los nichos de mercado en los que debe centrarse y potenciarlos, volvemos a escuchar la cantinela de que el Vaporcito debe reflotarse o debe colocarse en una rotonda para darle un digno final.

Cabe preguntarse si los portuenses estarían de acuerdo en gastar el dinero de sus impuestos en reflotar el Vaporcito, para “montarle el chiringuito” a una empresa privada que lo explotara, sólo por una cuestión emocional, o en todo caso, si estarían dispuestos a reflotar el Vaporcito para que su explotación se llevara a cabo desde el Ayuntamiento, sabiendo que antes de su hundimiento ya era una empresa deficitaria y, por tanto, acabaríamos pagando de nuestros bolsillos todos los portuenses.

Cabe preguntarse también, si lo que se quiere es un recuerdo, un homenaje que perdure en el tiempo.

Porque en ese caso, desde Contigo El Puerto de Santa María proponemos la creación de “La Velada del Vaporcito” o “El día del Vaporcito”, donde la ciudad tenga la oportunidad de recordar y rendir honores a lo que fue el símbolo de la ciudad y aunando gastronomía, música y entorno, inicie una tradición, que desde el punto de vista más mundano, aportaría ingresos, reconocimiento de marca y riqueza a esta ciudad y desde el punto de vista emocional permitiría a los portuenses conectar con sus raíces, celebrarlas y no olvidarlas.

Entre las fobias y las filias hay un espacio vacío en el que El Puerto puede crecer, recordando el pasado, pero mirando hacia el futuro.

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