“Del turismo desamparado”

Las playas nos convierten en una ciudad costera, familiar... aunque hay mucho más que playas en El Puerto.

Las playas nos convierten en una ciudad costera, familiar… aunque hay mucho más que playas en El Puerto.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu. “Amanece que no es poco”.

Joaquín García de Romeu (Tribuna libre).- Que somos una ciudad turística nadie lo duda, que es un destino atractivo, tampoco. Sin embargo, si alguien nos pregunta el tipo de turismo que atrae esta ciudad, pocos sabrían dar una definición acertada.

Las playas nos convierten en una ciudad costera, familiar, como Chipiona; elitista, como Marbella; para jóvenes, como Ibiza; para jubilados, como Alicante, y así, podríamos seguir con todo tipo de ofertas turísticas.

Monumentalmente disponemos de un gran potencial, yacimientos en Doña Blanca, una fortaleza, baterías de costa, vestigios, etc. Para el turismo que busca el contacto con la naturaleza, disponemos de humedales, sierra y parques medioambientales como los Toruños.

Tampoco dejamos de lado la oferta al turismo náutico, con un club náutico, un puerto deportivo, y un amplio muelle comercial con gran capacidad de atraque. Deportivamente, hay dos campos de golf. Mientras que la oferta gastronómica y bodeguera hacen de la ciudad el punto de encuentro para foodies y gourmets, y nuestras viñas hacen del entorno el destino ideal para pasar un hermoso día en el campo probando alimentos típicos regados con caldos de la tierra.

En esta ciudad concentramos todas las ofertas turísticas que pueda ofrecer cualquier ciudad, de interior y de costa, de marisma y de sierra. Todo un paraíso destinado a satisfacer cualquier exigencia de ocio… Sin embargo, y a pesar de todo, el turismo que se sienta atraído por la ciudad, por haberlo visto en internet, o que haya sido recomendado ve la realidad.

Las kilómetros de playa son geniales, pero las que no están en urbanizaciones están frente a un campo de futbol, si te vas de la playa los chiringuitos son escasos, lo mejor parar en Valdelagrana. Si vienes a jugar al golf en alguno de sus campos, te encuentras con que uno está cerrado, y el otro es privado, así que mejor salir a Jerez. Las caballerizas de Terry y sus famosos caballos ya no existen, así que te vas a las Marías, gracias a dios si es turismo gastronómico la oferta es amplia, pero si tienes un barco y quieres atracar para pasar unos días en la ciudad, en la torre de Puerto Sherry te dirán que a ver si hay algún pantalán de cortesía, atracas esperando encontrar la segunda Marbella, y ves un pueblo fantasma lleno de ratas.

Por no seguir, no pierdo la esperanza en que alguien se dé cuenta de que podemos ser el centro del turismo de la baja Andalucía, sin embargo, la gente prefiere ir a Sanlúcar, a Chipiona, a Rota, pero lo más grave es que nadie se preocupa por saber por qué, ¿Cómo podemos tener una oferta turística como tenemos sin explotar?, muy sencillo, no nos vendemos, y todos somos responsables, cada cual en su sector. Nos hemos olvidado que la publicidad consiste en coger lo mediocre y convertirlo en grandioso, pero aquí en esta ciudad parece que hemos estudiado para convertir lo grandioso en algo peor que mediocre.

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