“Tarde de resaca”

Morante en plena faena en la corrida del domingo pasado en El Puerto. / Bellido.

Morante en plena faena en la corrida del domingo pasado en El Puerto. / Bellido.

Alamares (Pensión Las Columnas).- Tras la borrachera viene la resaca. No me negarán que cuando alguien no ha asistido a una corrida, donde además se cortan siete orejas y al día siguiente se anuncia otra, la expectación se incrementa. Si a ello añadimos que en el cartel figura Morante, la cosa toma altos vuelos. Me encanta observar la mimetización del morantista, ataviado con guayabera a ser posible de color, o bien camisas de lino estampadas, patillas anchas a lo José María “El Tempranillo”, pantalón en tonos chillones, y que no falte el vaso de trago largo y el puro. ¡Ay el puro! Si un morantista no lleva un puro en la mano, no pertenece a esta logia. Algunos no saben ni darle el corte, y mucho menos fumarlo mas esta estampa forma parte la puesta en escena.

Hace años el maestro de las ondas Carlos Herrera entrevistaba al genial Camarón de la Isla, y le preguntaba: ¿tú mueres con Curro Romero? a lo que respondía el gitano: “automáticamente”. Esto le sucede a muchos morantistas, que mueren con Morante, pero al revés que José Monge, lo hacen lentamente. Porque lenta y agónica es la resaca que tienen al día siguiente. Una tarde con el termómetro superando los 32 grados, y con más grados de alcohol en el cuerpo, sentado a la solanera de un tendido, provoca la muerte lenta. La lengua se trastabilla, la camisa se empapa, y el olé deja paso al ¡ehhh! o al ¡bieeenn! Y lo peor: la cartera vacía.

La expectación se percibía este domingo en el ambiente. La gente aún se frotaba los ojos por el corridón que vimos en la madrugada del pasado sábado. A ver quién es el valiente que lo niega. Pero ya sabemos el dicho aquel de: “tarde de expectación, corrida de decepción”. Aunque para decepción la del dueño del bar Sol y Sombra, que acudió a la llamada de las dádivas presidenciales de esta plaza, y apostado en la puerta grande esperó uno a uno a que mataran los toros para llevarse su rabo y guisarlo como nadie lo hace en El Puerto. Ya saben aquello de “hasta el rabo todo es toro”. Aunque eso pasó a mejor época, pues ahora dan gato por toro, y el manjar procede del canguro. Se está perdiendo hasta eso.

La cabaña brava pasa por un estado de falta de casta alarmante. El petardo pegado por Núñez del Cuvillo el día anterior en Huelva, no hacía presagiar mejor resultado este domingo en El Puerto. Tanto se ha seleccionado la nobleza por algunos ganaderos, que han llegado a dejar sin casta a sus toros. Ha primado lo comercial, fabricar bureles a la medida de las figuras, y a la vuelta de los años nos encontramos con este panorama. Para torear más de sesenta corridas hace falta un toro noble y bobalicón. Los encastados y con motor molestan y además no hay corazón torero que lo soporte.

La corrida de este domingo tuvo detalles del toreo exquisito de Morante, quien estaba con más predisposición que otras tardes. Quizá de lo mejor de la tarde su toreo de capote en el primero de la suelta. Lo demás, un quiero y no puedo, y algunos detalles con la pinturería y plasticidad que caracterizan al de la Puebla.

Por su parte, Cayetano Rivera anduvo en su línea. También con predisposición pero con poca materia prima por delante. No obstante no es torero de batallas, aunque hay que reconocerle los gestos hacia ese público que se conforma con el toreo de hinojos y las miradas y desplantes al tendido.

Y Ginés Marín nuevo en esta plaza, venía con la vitola de triunfar en ruedos importantes, entre ellos Las Ventas. Es un torero que está funcionando esta temporada y se anuncia en casi todas las plazas. No pudimos valorar sus cualidades, pues sus enemigos tampoco colaboraron al triunfo, aunque éste pudo venir si no hubiese sido por el malaje del presidente, que le negó la tan ansiada oreja en el sexto. A ver si ahora el palco se va a volver abstemio en lo que a concesión de trofeos se refiere, y va a privar a ese maravilloso público festero disfrutar del corte de orejas.

Esta tarde mientras tomaba mi café vespertino estuve meditativo. Me acordaba de esos salones con sillones orejeros y sus paños de croché, y aquellos televisores cabezones donde se colocaba la gitana y el torito. Al lado el gramófono en el que oía a Bobby Deglané narrando los combates de boxeo.  Los tiempos han cambiado aunque me llene de nostalgia. Los Telefunken dieron paso a la tele de plasma, esos aparatejos mustios que no te permiten poner nada encima. Aunque los toritos de este domingo no servían ni para coronarlos en forma de adorno. Evoque a los tres espadas marchándose cabizbajos de la plaza, con semblante contrariado y reflexionando. Apuesto que iban pensándose matar el año que viene la de Cuadri.

 

FICHA DE LA CORRIDA

Toros de Núñez del Cuvillo. Mal presentados, descastados y faltos de fuerza. El cuarto fue devuelto a los corrales. Tres cuartos de entrada en tarde calurosa.

MORANTE DE LA PUEBLA: Pinchazo echándose el toro (saludos); pinchado, estocada atravesada y tres descabellos (saludos tras dos avisos).

CAYETANO RIVERA: Pinchazo y estocada tendida (saludos); Media baja y atravesada y dos descabellos (saludos).

GINÉS MARÍN: Media estocada (oreja); estocada trasera y descabello (saludos tras aviso).

Comentarios

Productos

Debes registrarte para escribir un comentario Nombre