“Así es El Puerto”

Antonio Ferrera se erigió como triunfador de la noche. / Bellido.

Antonio Ferrera se erigió como triunfador de la noche. / Bellido.

Alamares (Pensión Las Columnas).- Hay cosas en El Puerto que no se entienden. Al triunfador de la tarde, noche, madrugada, le pitan durante la faena del quinto, al parecer porque no conectaba con el respetable, y luego le piden la oreja con fuerza. Padilla está a punto de ser cogido al salir de un par de banderillas y los músicos siguen tocando el pasodoble como si nada hubiese ocurrido. Ferrera somete al segundo bis hasta realizar una gran faena, estando muy por encima del toro, y aplausos al morlaco en el arrastre. Así es El Puerto.

La corrida celebrada en la noche del viernes tuvo su interés y los espadas ofrecieron espectáculo, con lo que el público salió contento de la plaza. Yo también salí airoso puesto que a pesar de que a mi edad no me gusta trasnochar, se agradece estar a la sombra en el tendido de sol. Era tal mi alegría que incluso estuve tentado a hacer botellona, pero eso lo dejo a mis nietos. Y hablando de nietos, esta mañana, al bajar a comprar churros en mi Valdelagrana de adopción, me encontré con Mauro, amiguito de Rodrigo quien estaba exultante de alegría. Sus padres paseaban anoche con él y su hermanito Rubén por los aledaños de la plaza de toros, y les dieron una oreja. Pero es que al policía local que regula el tráfico le dieron otra. Y al dependiente de la Casa del Jamón le dieron las dos. Y por supuesto que a mis admirados empleados del Sol y Sombra les otorgaron las dos y el rabo. ¡Qué borrachera de orejas! Así es El Puerto.

Aunque es cierto que la corrida tuvo su interés, la embriaguez orejera fue palpable. Sobre todo porque con la excepción de Ferrera en su primero, hubo poco toreo fundamental. Roca Rey es un torero novedoso, con ambición y temeridad, pero que no dio un muletazo profundo y con la mano baja. Muchos alardes, afarolados, y vuelos de capote y muleta por las alturas, pero torear, poco. No hay que dejar de reconocerle su entrega y valentía, su pundonor y vergüenza, pero la tauromaquia es otra cosa. O será que ya estoy de retirada, y no conecto con los nuevos tiempos. Tiempos en los que el nivel de exigencia es ínfimo. Lo del tercio de varas es asunto perdido; la colocación del estoque con bajonazos de libro es de lamentar. Y esas ovaciones al picador del sexto por el mero hecho de salir del ruedo en sentido contrario a las agujas del reloj, es para hacérselo mirar.

Es una verdadera lástima que Padilla no saliese en hombros, puesto que visto el nivel, el jerezano merecía compartir el triunfo, sobre todo porque es un torero de raza, de entrega, de lucha y que lo da todo por no dejarse ganar la pelea. Como así hizo en la noche del viernes, pero le tocó el peor lote en suerte. En el otro extremo estuvo Ferrera, uno de los toreros más interesantes que hay en el escalafón, rescatando suertes antiguas, y toreando con una pureza que estimulan a aficionados como yo, que hemos visto torear a Bienvenida, Ordóñez y al mismísimo Pepe Luís. Un torero que ejecuta el toreo con mucha verdad, con lentitud y torería, y componiendo la figura con empaque y elegancia. Y así lo demostró en El Puerto, erigiéndose en triunfador y dejando un halo de toreo caro. En el término medio Roca Rey, el peruano que ha venido a conquistar los ruedos a base de valentía y que roza la temeridad, pero al que no hay que poner en duda su afán por demostrar que ha venido a encaramarse como uno de los toreros importantes de los próximos años. Ojalá que los toros lo respeten, pues su forma de entender el toreo es carne de hule.

Quizá la culpa de todo este desaguisado la tengan los subalternos. Son los que ruedan al toro contraviniendo el reglamento para que el bajonazo no se perciba y tenga efecto fulminante. Se recrean en rematar con el cachete al toro, para impedir el trabajo rápido y eficaz de las mulillas, y así poner en aprieto al presidente de turno ante la airosa petición de trofeos. Y arengan a los espectadores para que pidan las orejas arrimando el hombro ellos mismos silbando con vehemencia. Así es El Puerto y así son sus subalternos.

 

FICHA DE LA CORRIDA

Toros de Juan Pedro Domecq. Desiguales de presentación, nobles, justos de fuerzas. Casi tres cuartos de entrada en tarde con sofocante calor.

JUAN JOSÉ PADILLA: Estocada tendida (ovación y saludos tras aviso); mete y saca, y estocada (oreja)

ANTONIO FERRERA: Estocada (dos orejas tras aviso); estocada desprendida (oreja tras aviso)

ROCA REY: Estocada (oreja); estocada baja (dos orejas)

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