“Las llaves del toreo”

La presentación.

La presentación de la temporada taurina.

Alamares (Pensión Las Columnas).- En el mundo del flamenco, la llave de oro del cante es el máximo galardón otorgado a un cantaor. Sólo cinco artistas tuvieron el honor de hacerse con el mismo, entre ellos el portuense Tomás El Nitri, quien obtuviera la primera llave en 1868. Le siguieron Manuel Vallejo, Antonio Mairena, el genial Camarón de la Isla y Antonio Fernández Díaz “Fosforito”.

En el toreo también hubo intentos de perpetuar un galardón similar aunque en ningún caso la convocatoria tuvo el éxito deseado. Sin ir más lejos, memorable suceso ocurrió en Ronda, cuando el gitano de Jerez Rafael de Paula, fue agasajado con la “primera llave de oro del Parador”. Durante el acto el torero arremetió contra todo lo que tenía en el horizonte hasta el punto de agraviar a muchos de los presentes en un acto que fue organizado con el cariño y la admiración hacia la figura de Rafael.

Los toreros de hoy en día compiten por ocupar el cetro del escalafón. Hay figuras que puede afirmarse que tienen las llaves del toreo. Entre ellos Morante de la Puebla, Manzanares, y El Juli, cuyos nombres aparecen en los carteles del mini abono de la plaza real. Y digo que tienen las llaves, porque son toreros taquilleros y en sus actuaciones no suelen congregar menos de tres cuartos de plaza. Otros aspiran a tenerla, pero en el difícil mundo del arte del toreo, pocas opciones dejan las figuras a los que vienen empujando.

Me cuentan mis amigos de El Puerto que los carteles de la temporada taurina del verano, fueron presentados en el ruedo de la plaza. Este año ha habido innovación en cuanto al escenario. No sé si este cambio atiende a una muestra de fuerza del amigo Beca Belmonte y su socio para corroborar que son ellos quienes tienen las llaves del coso. Y digo esto porque no hace mucho, en la tortuosa relación que mantienen empresa y ayuntamiento, ha habido hasta una querella de por medio. La culpa de todo fueron las llaves. No las del toreo ni las del cante, sino las de la plaza. Y es que parece ser que un concejal ordenó utilizar ganzúas para aperturar determinadas dependencias de la plaza, y permitir la celebración de un evento de las escuelas taurinas. Desde ese día se le conoce como el concejal cerrajero, que por cierto, no acudió a la convocatoria.

Hay alguien que tiene unas llaves que no suelta. Éstas son las de la caja registradora del bar Sol y Sombra. Y el pasado jueves las puso a buen recaudo pues, ante la convocatoria del evento taurino, muy propicio para congregar concejales, el dueño estuvo tentado en echar la baraja, para evitar que algún que otro concejal tuviese la tentación de tomar jamón y repetir el “sin pa” del desayuno ibérico del año pasado.

Uno que no vive permanentemente en El Puerto, ¡ya me gustaría!, tiene que ponerse al día. Mi amigo Tano, quien me mantiene bien informado, me dice que el señor alcalde anda preocupado por el tema de las llaves. Me cuenta que hasta le quita el sueño, y de noche, antes de dormir masculla la cancioncilla “donde están las llaves matarile…” en vez de contar ovejitas. Lo peor es que él mismo sabe que son los concejales de Levantemos quienes tienen la llave del gobierno. Y llegado el caso, ni el edil cerrajero podrá evitar el desastre por mucho que mande cambiar las cerraduras.

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