“El pregón de la Menina”

Un instante durante el pregón de Carmen Pául.

Un instante durante el pregón de Carmen Paúl con el cuadro de ‘Las Meninas’ como protagonista.

Daniel Bastida (Tribuna libre).- Mediante el pregón ofrecido por la periodista de Onda Cero, Carmen Paúl, el pasado lunes y antes de que se celebrara el concurso, ya puede decirse que es Carnaval en El Puerto. Las cosas de Fiestas y sus lucidas ideas para resucitarlo.

Y es que parece que quieren volver a levantar a Don Carnal pero a su manera, y cuidadín si se opina de cómo se deben hacer las cosas para ello, porque luego hay quienes no encajan las críticas que vienen desde peñas carnavalescas y aficionados al carnaval en general. A ver qué tal se le da al nuevo concejal/a de turno, porque con tanto baile ya ni se sabe quien está al mando de una Concejalía que junto con Turismo ha desbancado a la de Medio Ambiente como la más caliente y de cargos efímeros.

Algunas crónicas cuentan que más de mil portuenses se acercaron a la Plaza del Castillo para ver a la fugada menina salida del cuadro de Velázquez, pero lo cierto es que eran menos. Para hacerse una idea, si se hubiese celebrado en el Teatro debido a la lluvia como se temió en un principio, quizás no se hubiera ocupado el escaso aforo del que dispone, esto es, unas seiscientas butacas. Por otro lado, ese millar de ciudadanos sí que acudieron a un evento carnavalesco estos días pasados, en concreto a La Gañotá celebrada con gran éxito de público en la Avenida de la Bajamar, porque ya se  sabe como le gusta a la gente eso de comer y entrar en los actos públicos por la patilla. De los ‘colaos’ del Teatro hablaremos otro día. 

En honor a la periodista gaditana, reseñar su esfuerzo para preparar en un mes algo que lograse contentar a un público desangelado, que en ausencia de una barra para tomarse algo mientras duraba el acto tuvo que contentarse con un puesto de papas fritas para hacer más llevadera la noche si entraban ganas de comer. Las cervezas, las de la peña bética de enfrente.

Se sabe que antes que a la locutora radiofónica se ofreció a otras personalidades la labor del anuncio del festejo, pero rehusaron por sus particulares motivos; probablemente esos mismos sean los que luego lloren porque la fiesta ya no es lo que era, porque se la han cargado los políticos. Lo mismo puede decirse con la incomprensible ausencia en el escenario de miembros de las importantes comparsas de la ciudad, personajes públicos, pregoneros de otros años y artistas en general. Vimos a la Menina pelín solita ante el peligro bajo la imponente figura del Castillo de Alfonso X donde, como fin de fiesta, se cantó el inevitable pasodoble del Vaporcito. Mentar la soga en casa del ahorcado.

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