“Del político abochornado”

“Del político abochornado”

“Del político abochornado”.

Jose J García de Romeu (Tribuna libre).- Partamos de la base de que la mala educación amparada en la libertad de expresión, es tan peligrosa como un arma en manos de un extremista; y desde ahí, hagamos un recorrido por nuestro panorama político.

La política venía siendo ejercida por un número indeterminado de personas decentes, con aspiraciones, empresarios, intelectuales, hombres con ideas, apasionados que querían cambiar las cosas, entre los que se colaban algunos arribistas sin escrúpulos y sinvergüenzas que querían sacar provecho de la incredulidad ajena emparados por justas causas que le traían al pairo.

La libertad de expresión sin embargo nos ha dejado imágenes tan bochornosas como la de un grupo de cachorros políticos posando con una caricatura que pretende abochornar a un compañero de profesión. Esta ruin actitud es un ejemplo de los que ahora ocupan la política, un ejemplo que justifica, por así decirlo que nadie respete a nadie, y que el contrincante se siempre objeto de crítica, burla, escarnio y descredito.

Así las cosas, que persona se va arriesgar a verse objeto de este tipo de acciones, porque va a arriesgar su carrera, su posición, su propia persona; a su familia; a sus hijos, que serán objeto de burla por parte de sus compañeros de clase; porque alguien, con una existencia pacífica se va arriesgar a meterse en política, ¿cobardía?, ¿sentido común?

El resultado es el que tenemos, porque actualmente, a la política solo se dedican aquellos con un capote impermeable enorme, personas con capacidad enorme de hacer oídos sordos, dejando un amplio espacio a cada vez mas intrusos egoístas que solo quieren medrar, ganar dinero y aprovecharse de la situación.

La crítica siempre es buena, pero el insulto, la falsa acusación, la destrucción sistemática de cualquier idea, el todo vale, la mentira compulsiva, la mala educación, por resumir, jamás está justificada. El problema está en la cantidad de buenos líderes y gestores que se van quedando en el camino y sobre todo, en la gran cantidad de mediocres sinvergüenzas que aprovechando que nadie quiere dar el paso, entrar a formar parte de nuestras vidas dirigiendo nuestros designios.

Al menos espero que los profesionales que aún quedan en política no den amparo a actitudes chabacanas y bochornosas, respeten las buenas ideas y critiquen de forma constructiva, al menos espero que los partidos dejen de judicializar a sus compañeros de otros partidos y trabajen por un bien común, y sobre todo, sobre todo, espero que condenen los insultos, las mentiras y las situaciones bochornosas vengan de quien vengan y se dirijan contra quien se dirijan. Así, puede que un día, tengamos una clase política que merezca la pena.

 

Jose J García de Romeu Ruiz

www.bufetegarciaromeu.es

garciaromeu@icadiz.net

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