“De Ava Gardner a Quintana, o el mosqueo del concejal”

De Ava Gardner a Quintana...

De Ava Gardner a Quintana…

Alamares (Tribuna libre).- En estos días de tanto trajín en los que uno va y viene a pasar las fiestas con la familia, me dejé caer por Sevilla y cumpliendo con mi itinerario habitual, una de las primeras cosas que hice fue visitar la Maestranza y seguidamente tomarme unos vasos en la Bodeguita de Antonio Romero, enfrente a la calle Iris. Allí me cité con Tano -amigo de la infancia- y hombre muy cercano al círculo de Beca Belmonte. Parlamentamos sobre toros, apoderados, ganaderías…

En un momento de nuestra conversación y mientras dábamos buena cuenta de un “piripi”, abordamos la Plaza de El Puerto y su posible temporada taurina. Y es que nos llama poderosamente la atención que en las fechas en las que nos encontramos solo sabemos que se van a celebrar un buen puñado de conciertos y poco más. Pero enseguida, mi interlocutor con cierto tono aceradome corrigió y añadió: “y los dos expedientes sancionadores que le han abierto aJuan Carlos -en alusión a Beca Belmonte-”.

Proseguimos hablando y me relató las malas relaciones que existen entre el Ayuntamiento de El Puerto y la empresa taurina. Me confesó que planea visible malestar por los expedientes, indicándome que parece ser que se percibe cierta persecución hacia la empresa por parte los políticos socialistas y comunistas que gobiernan El Puerto.“Hay gente a las que se les permite todo, y a Juan Carlos lo tienen crucificado”.

Mascullando me reveló que supuestamente muchos conciertos que se celebraron este año pasado en el albero portuense carecieron de licencia, y que en eso no había reparado el concejal de la plaza. Es más, en la conversación, que por momentos tomaba altos vuelos de desahogo, me dijo: “en El Puerto está bien visto que se use la plaza para cualquier cosa menos para corridas de toros. ¿No te has fijado en las pinturas que le han dado a los hierros, que parece que va a actuar Pinito del Oro?”, exclamó en tono jocoso. “Y no digamos la comida que ofreció Carlos Herrera a sus amistades, a la que acudió el alcalde usando de forma privativa un espacio público. Éste que va de socialista, ha cambiado los cafés con las “Marías” de barrio, por comilonas alternando con la derecha rancia y mediática. Y todo ello de forma lobrega, pues no ha salido ni una foto, aunque yo, querido Rodri, lo sé de buena tinta”.

Ante mi sorpresa por lo que me estaba contando, le requerí que me explicara eso de la comida con más detalles. Tano estaba en plenitud de rajerío y prosiguió: “mira, en los tiempos de Franco, había señores que gozaban de privilegios por ser cercanos al régimen. Concretamente, una vez sucedió que a Luis Miguel Dominguín le pidieron el carné de identidad para unos trámites, a lo que contestó que en España, ni a Franco ni a él les hacía falta identificación porque les conocía todo el mundo. Pues algo similar sucede con el concejal de la Plaza de Toros -refiriéndose a Ángel Quintana- y el alcalde. Que no necesitan credencial para entrar en la plaza. Y resulta que el concejal no fue invitado a la comida de Herrera, por lo que se ha pillado un cabreo enorme”.

Ante mi cara de no entender nada, le pregunté: ¿y qué tiene que ver esto con los expedientes, los conciertos…? Y me dijo: “Rodri, sinceramente nada, pero como sé de buena fuente que esto es así, y en desagravio hacia mi amigo Juan Carlos, he actuado como Dominguín cuando se acostó con Ava Gardner, y después de esa noche de amor, se levantó apresuradamente de la cama dispuesto a salir. La bella actriz le preguntó qué adónde iba, y él respondió rápido: ¿dónde voy a ir? ¡A contarlo! Pues eso, que mientras el alcalde se comía el arroz rodeado de derechones, el concejal se tuvo que conformar con una pizza del Caruso y unos nachos de la Riviera Maya”. ¿Estará Beca Belmonte pagando los platos rotos de aquella comilona?

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