“Feliz ‘Jalogüín'”

La Casa del Terror de Marisa Sequeira y Alejandro Galvez, en Valle Alto (Calle Maizal, 16).

La Casa del Terror de Marisa Sequeira y Alejandro Galvez, en Valle Alto (Calle Maizal, 16).

Daniel Bastida (Tribuna libre).- Si días atrás algunos lamentaron la no celebración en El Puerto del festival de música alternativa que venía aconteciendo los últimos años por el mes de octubre, ahora podrán consolarse con el inminente baile de disfraces terroríficamente divertido que inundará calles, pubs, y locales de ocio de la ciudad. Y es que este fin de semana no será un fin de semana cualquiera, pues además del cambio de horario pertinente durante la madrugada del sábado al domingo, también se festejará anticipadamente la festividad de todos los santos de la manera con la que se viene conmemorando de unos años acá.

Indudablemente desde estas líneas no se aspira intentar convertir a nadie, cada cual es libre de disfrutar y de hacer lo que le apetezca en estas santas fechas, ni mucho menos apostar por el cursi manual del Obispado de Cádiz con el que pretende que colegios, asociaciones, parroquias y catequesis infantiles destierren de una vez la fiesta de Halloween y den sentido religioso al día de todos los santos mediante disfraces de apóstoles, papas y santos, juegos con globos, canciones religiosas, y momentos de meditación: más disfraces de santos y menos de zombis. Mientras los bazares chinos se frotan las manos, a pocas horas del pistoletazo de la miedosa Noche de Brujas, bien viene un poco de historia para adentrarnos en los orígenes de la víspera.

Lo que ancestralmente fue una celebración celta, derivará en un errado paganismo insufrible: un mini Carnaval tétrico y chungo. Soliendo ocurrir en estos casos, la tan divertida noche de Halloween (all hallow´s eve), no es más que la aberración de un ritual que comenzó hace 3.000 años en Irlanda. El Samhain, era la fiesta que celebraba el cambio de estación de una importancia mágica, y en la que los druidas rendían honores a los muertos. Pero, ¿cómo se convirtió el rito primitivo en una festividad universal? Pura promiscuidad. Se sabe, a ciencia cierta, que el imperio romano a la vez que ocupaba y arrasaba territorios hacía suyo costumbres y adoraciones de otros; origen de las derivaciones y las adaptaciones actuales, siendo la Iglesia con el transcurrir de la historia la que, bajo su prisma, terminó de transformar toda miscelánea religiosa y festiva hasta llegar a establecer para toda la Europa cristiana el perfil del homenaje a los Santos y Fieles Difuntos. Por tanto, se puede considerar dos orígenes a la celebración: el pagano y el cristiano.

Seguramente a muchos les resultará inaudito el auge que ha cobrado por estos lares la interpretación actual de la otrora Fiesta de los Tosantos -ahora Jalogüín- influenciada claramente por las leyes de la mercadotecnia y ese toque “made in USA”. Noche de “mieo” y sustos, aderezada con bailes y cubatas a tutiplén.

Será durante la tarde y noche del 31 y gran parte de la madrugada del día 1 cuando los diferentes cuerpos de seguridad presentes en la ciudad (Policía Local, Policía Nacional, y Guardia Civil) velarán por evitar que en determinadas zonas la conmemoración de tan señalada efeméride no se convierta en la venida del Anticristo, o al menos eso es lo que parece con semejante despliegue policial.

Irremediablemente la colonización cultural ha transfigurado la adoración de los muertos en una diversidad de delirios más o menos gore, donde las calles se llenan de gentes que utilizan disfraces terroríficos y los maleantes aprovechan la irrealidad del momento para hacer de las suyas. Curiosamente es en distritos acomodados (Tomillar, Valdelagrana, y Costa Oeste) donde más cunde la zozobra ante la previsible actitud de muchas criaturas que cambian la Play por el triquitraque, mientras otras más aplicadas recorrerán el vecindario con la deleitosa propuesta  «dulce o travesura»

¿Truco o trato? No, gracias, huesitos de santo.

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