“Sin el mono”

El Monkey Week puso rumbo a Sevilla / Eduardo Gutiérrez.

El Monkey Week puso rumbo a Sevilla / Eduardo Gutiérrez.

Daniel Bastida (Tribuna libre).- Por si alguien no se había enterado aún, este fin de semana no tenemos el festival de música alternativa Monkey Week que como cada año venia sucediendo allá por la festividad del 12 de octubre. Y es que este año las calles de la ciudad estarán huérfanas de barbitas, greñas, zapatillas converse gastadas y todo ese universo sonoro “indie” que ya era como algo nuestro para algunos, aunque también incomprendido para otros.

Así es, se nos fue para Sevilla un encuentro multidisciplinar que de alguna manera llenaba un hueco en lo que se refiere al ocio y la cultura  durante el otoño portuense, con lo que este año se notará un cierto vacío artístico después de un verano repleto de actividades como ha sido este último. Es éste, por tanto, el año I después del monkigüik en El Puerto de Santa María tras la espantá del mono a la capital hispalense por los motivos que ya todos sabemos, y que fueron objeto de polémica cuando la organización dio la noticia meses atrás originando un gran revuelo en los medios y en las redes sociales, siendo los más afectados los comerciantes, los hosteleros, y los aficionados al rock en general. [Beardo: “La pérdida del Monkey Week retrata la incapacidad del bipartito”]

Han transcurrido ya varios meses desde el anuncio de la huida del planeta de los simios, esto es, de la noticia que confirmaba que el evento abandonaba la ciudad, dando la sensación de que la herida se ha cerrado y se ha conseguido olvidar a quienes una vez se les ofreció todo tipo de facilidades y se les abrió las puertas de la ciudad como hijos nuestros para que la llenaran con su rock alternativo, todo ello a pesar de no calar del todo entre la gran mayoría de los ciudadanos de a pie que tampoco lograban entender qué clase de música tocaban aquellos barbuditos y sus guitarras. Lo que ayer fue un golpe bajo para el motor económico de la ciudad, hoy ya es historia.

Suele decirse que el tiempo cura las heridas y así parece haber ocurrido con la deslocalización de este certamen musical, aunque cierto es que cuesta recuperarse de puñaladas traperas y demás barrabasadas cuando quienes las cometen son aquellos a los que viste nacer. “Tú también, Bruto, hijo mío”, dijo Julio César. Hay que pasar página, mirar hacia delante y trabajar para que las nuevas iniciativas que vengan en un futuro sean beneficiosas para los intereses turísticos y económicos, cuidando de que luego no nos dejen tirados como siempre ocurre en estos casos.

Puede que la no celebración del monkey haya ocasionado perjuicio a diversos negocios en la ciudad, no obstante no se observa ni síndrome de abstinencia ni desgarramiento de vestiduras entre la ciudadanía, al fin y al cabo. No hay mono de “el mono”, ni parece que se vayan a fletar autobuses hacia tierras sevillanas para bailar al ritmo de las numerosas bandas que componen el cartel del cual únicamente forman parte dos grupos de aquí, en concreto el de Paco Martínez (músico y productor afincado en El Puerto y conocido profesionalmente como Paco Loco)  y el de Las Cobritas. Previsible.

Sea como fuere, habrá que esperar qué resultados obtiene en su nueva singladura a orillas del Guadalquivir lo que en ediciones pasadas fue fuente de riqueza durante tres días para la organización y hosteleros de El Puerto, actualmente una irremediable pérdida para los locales de la ribera del Guadalete. Indudablemente son numerosos los acérrimos que no faltan a la cita allá donde esté, aunque siempre quedan los románticos que añoran tiempos pasados cuando todo era más cercano y popular, mientras contemplan con recelo como el transcurrir del tiempo lo ha transformado en pretencioso y  megalómano. Business is business.

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