Otros tiempos

El coche oficial del Ayuntamiento, utilizado por el alcalde David de la Encina, con escolta, visto hoy de nuevo.

El coche oficial del Ayuntamiento, utilizado por el alcalde David de la Encina, con escolta, visto de nuevo.

Usando a un funcionario de Medio Ambiente, en horas de trabajo, como su chófer personal.

Usando a un funcionario de Medio Ambiente, en horas de trabajo, como su chófer personal.

EDITORIAL.- Eran otros tiempos, sí. Aquellos en los que David de la Encina (PSOE) una semana sí y otra también criticaba o pedía la dimisión del por aquel entonces alcalde de la ciudad, Enrique Moresco (PP); hoy por los parkings, mañana por el paro, pasado por la falta de transparencia y entre medias por el uso del coche oficial.

Cualquier excusa era buena para que David arrojara “luz y taquígrafos” al personal, y más aún cuando Moresco precisamente no era un “dichado” en virtudes, más bien todo lo contrario.

Sí, hablamos de aquellos viejos tiempos en los que las sesiones plenarias se celebraban en el Ayuntamiento del Polvorista, en una sala mucho más recogida y ‘caliente’ que la actual en Peral, y que en más de una ocasión acababan con David de la Encina, y sus colegas, abandonando el pleno indignados en protesta por las “malas artes” del ‘cacique local’ Moresco, como dirían desde Podemos.

Hoy los tiempos son otros, o no, el ‘cacique local’ ahora es otro, aunque cada día se parezca más al que tanto criticó. Hoy son otros los que critican o piden dimisiones cada semana, hoy son otros los que reclaman mayor información y transparencia al alcalde, hoy son otros los que abandonan plenos indignados en protesta por las “malas artes” del ‘cacique local’ De la Encina. Y sí, hoy es otro el que perpetúa el mismo rol de Enrique Moresco llevando a cabo los mismos actos que tanto criticó.

Hoy igual que ayer, David de la Encina ha acabado por transformarse en el “villano” al que tanto criticó, haciendo ahora suyas varias de las formas y actuaciones propias de Moresco, como por ejemplo el uso del coche oficial que tanto criticó estando en la oposición, y que lo pagan todos los portuenses con sus impuestos.

Hoy David de la Encina se pasea en el coche oficial del Ayuntamiento presuntamente acompañado por escolta de la Policía Local, como en los viejos tiempos. Pero ya no importa, porque ahora el ‘cacique local’ es él, y la transparencia es cosa de otros.

Precisamente, hace unos días, Esther Arizmendi, presidenta del Consejo de la Transparencia, aseguraba en una entrevista a EL PAÍS que a los políticos les falta compromiso por la transparencia, y ponía como ejemplo la falta de información en el uso de los coches oficiales. ¿Quién lo usa? ¿En qué condiciones? ¿Para qué? ¿Tiene o no escolta? ¿Es para ir a Sevilla o para comprar barritas energéticas? Información, transparencia, luz y taquígrafos.

De nuevo no se critica aquí el uso del coche oficial, sino las formas del socialista, que hace uso de un coche oficial utilizando a un funcionario de Medio Ambiente –o al que pille por banda– en horas de trabajo como chófer, y ahora además con escolta. Precisamente lo que tanto criticó David de la Encina a su defenestrado Enrique Moresco, del que hoy por hoy va siguiendo fielmente sus pasos. Un De la Encina que ya ni duda en colgarse la medalla de otros por proyectos que tildó de “envenenados” como el de la reforma de la Plaza de Toros.

Y es que, ya se sabe, del amor al odio solo hay un paso, y del odio al amor también. Enrique, David y David, Enrique… eran otros tiempos, y cada día los son más.

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