“¡Se armó el belén!”

López Simón está en racha.

López Simón está en racha.

Alamares (Tribuna libre).- ¿Recuerdan ustedes aquella película española en la que el entrañable Paco Martínez Soria, con muy pocos recursos montó un belén con la finalidad de obtener fondos para su parroquia y modernizarla? Aquello estaba todo cogido con pinzas, con actores aficionados, y toda la feligresía pudo participar en el nacimiento. Incluso llamaron a la televisión para que lo retransmitiera, y ¡Se armó el belén!

Digo esto, porque la corrida del domingo tuvo muchas similitudes con la españolada de los años setenta. Con muy poquito se abrió la puerta grande para dos toreros, que estuvieron por encima de sus oponentes, pero quedaron lejos de redondear el toreo. El papel de los reyes magos que se requiere en todo belén que se precie, lo encarnó perfectamente el público portuense, que es cada vez más conformista, y parece que sale de su casa con la consigna de que hay que alzar en hombros a los toreros. Sólo había que mirar la cara de Manzanares, quien no se creía lo que estaba sucediendo. Cortó la segunda oreja sin que ni siquiera sonara la banda. El papel del mesías lo asumió López Simón, quien ha sabido conectar con esta afición, y cruzaba por segunda vez consecutiva la puerta 59, en loor de multitudes.

Es de destacar que con el vendaval de levante que sopló se hace muy difícil sacar los toros a los medios que es lo que demandaban los morlacos de Juan Pedro. Posiblemente, en esos terrenos la corrida hubiese tomado altos vuelos, porque Manzanares sigue en un momento dulce, donde casi todos los toros le sirven, y tiene la virtud de sobarlos hasta meterlos en la canasta. Todo ello acompañado de una estética que justifica su condición de figura del toreo. Pero este domingo, a Manzanares le vi desganado, cansado, aunque a la hora de matar a los toros, sigue siendo un cañón. Quizá eso le valió la oreja del quinto, pues la faena nunca tuvo gran importancia.

López Simón está en racha. El aficionado hace tiempo que demanda que el escalafón se refresque, y el torero madrileño está consiguiendo hacerse un hueco en el cerrado grupo de los elegidos. Pisa terrenos comprometidos, con un toreo encimista y de cercanías, pero eso a veces desluce la condición de los toros, que como ayer en su segundo, pedía distancias. También es cierto que citar de largo echando los vuelos de la muleta con el aire que hacía, se tornaba en tarea casi imposible. Y en esas cercanías López Simón consiguió calentar a los aficionados hasta el punto de que la plaza era un clamor al grito de “torero, torero…”.

Por su parte Sebastián Castella se topó con el peor lote y con el fallo con los aceros. Si no, hubiese salido a hombros con sus dos compañeros de cartel. Supongo que hacerse más de mil kilómetros después de haber matado seis toros en solitario, tiene que mermar las facultades. No obstante, el francés intentó tirar de repertorio, sobre todo en su segundo, pero el toro se acabó pronto. En el primero pasó casi de puntillas.

Hay que reconocer que la Fiesta ha cambiado. Ahora se intenta enaltecerla para mitigar los ataques anti taurinos que vienen desde muchos sectores, incluidas algunas formaciones políticas. Por ello existe una especie de consigna para vender las bonanzas y virtudes del espectáculo, aunque vaya en detrimento de la pureza y la ortodoxia.

Si esta es la Fiesta que quiere la mayoría, habrá que aceptarlo. Pero no nos vendría mal rebajar la categoría del coso, para que así, los honorarios de los actuantes fuesen menores, lo que tendría que repercutir en el precio de las entradas. Cada vez nos parecemos más a aquel cura de barrio que vendió todo en su iglesia para progresar y modernizarla. Nosotros hemos vendido la categoría y el caché de esta plaza. A ver quién nos compra el azulejo de Joselito, aunque sea de saldo.

 

FICHA DE LA CORRIDA

Toros de Juan Pedro Domecq. Correctamente presentados a excepción del quinto bis que bajó el listón, con juego desigual. El quinto fue devuelto a los corrales por inválido. Casi dos tercios de entrada en tarde calurosa con fuerte viento de levante que molestó a los toreros.

SEBASTIÁN CASTELLA: Media trasera tendida, y dos descabellos (ovación y saludos); dos pinchazos y estocada (ovación y saludos)

JOSÉ MARÍA MANZANARES: Estocada contraria y descabello (oreja tras aviso); estocada (oreja)

LÓPEZ SIMÓN: Pinchazo y estocada (oreja); estocada desprendida (dos orejas)

Comentarios

Debes registrarte para escribir un comentario Nombre