Conversaciones con… Emilio Flor

Emilio Flor.

Emilio Flor.

Javier.- Buenos días Emilio, perdona el retraso, a última hora he tenido que resolver una asunto urgente que me ha entretenido más de lo esperado. Nosotros nos conocimos hace unos días en el teatro leído, con obras de Cervantes, que se realizó hace unos días en el instituto Santo Domingo por los clubes de lectura de El Puerto, en el que tú te encargaste de la dirección escénica y actuaste como narrador presentado las diferentes lecturas. Sé que fuiste catedrático y director del Santo Domingo. ¿Cómo has sido capaz de compaginar estas labores con el teatro?

Emilio.- En principio estirando el tiempo. Es decir, la docencia hace ya dos años que no la ejerzo porque me jubilé, pero incluso cuando era profesor, buscaba en el ocio creativo la amistad, la compañía, la creatividad y hacía varias actividades, algunas deportivas compartidas y especialmente el mundo del teatro. Dirijo Balbo, que es un grupo de teatro formado por estudiantes. Empecé hace cuarenta y un años con Balbo, lo que pasa es que los componentes van cambiando, y le dedico mucho tiempo libre a un material didáctico, como es el teatro. Pero los fines de semana, viernes por la tarde y sábados por la tarde. Otra actividad, cuando me nombraron académico de Santa Cecilia, me sentí obligado por la academia, desde el punto de vista del corazón, a hacer algo por ella, y creamos un taller de lectura con el que llevamos ya ocho años leyendo. Cuando nos conocimos, me habían pedido una colaboración los grupos de lectores de El Puerto, ya que Manolo Morillo no podía dirigirlos, para que intentara coordinar a los distintos grupos para representar lo que tú viste y escuchaste y la verdad es que fue muy satisfactorio compartir, con personas que no conocía, una experiencia lectora tan abierta y tan comunicativa.

 

Javier.- Fue una experiencia muy bonita de la que disfruté muchísimo. Primero por lo bien hecha que estaba y segundo, por el ingenio que pusisteis todos los que participabais en ella para llevarla a bien fin, y una cosa que me ha causado asombro, en el tiempo que llevo manteniendo estas conversaciones, ha sido descubrir que, en El Puerto, hay una actividad cultura mucho más amplia de los que se podía suponer, aunque resulte prácticamente desconocida para la mayoría de los portuenses. ¿Cómo, desde tu punto de vista, ves en El Puerto la actualidad de la cultura lectora y teatral?

Emilio.- La cultura importante de una sociedad no es solo la elitista, la gran figura, el gran director de orquesta o los grandes músicos, o los grandes actores y actrices que vienen al teatro Muñoz Seca. Hay una cultura, que es la que yo creo también que es muy importante, que es la cultura social, en la que el actor, la actriz que ejecuta la obra es el pueblo, el pueblo tocando todo el mundo un instrumento. Parecido a las tribus de África o de Asia, donde todo el mundo toca un tambor, todo el mundo ejecuta algo, tocan la caña, bailan… En El Puerto está muy apagado, pero muy viva. Muy apagada socialmente en los medios de comunicación, pero yo creo mucho en la cultura anónima, la del barrio, o la del instituto, o la de un grupo de jóvenes o de mayores que, hacen un taller de lectura, o un grupo de conferencias. Lo importante es que todo el mundo esté ejecutando algo. En el fondo es escaparse de la televisión, de la nefasta televisión, y en El Puerto si es verdad que hay una cultura social, de grupos anónimos que mueven creatividad, que mueven espíritu en El Puerto. La labor de los grupos lectores es importantísima, en el momento que cincuenta o cien personas son capaces de leer un libro al mes, o como en nuestro caso, un libro a la semana y poder compartir a través de unos textos, o de unos pensamientos, vivencias, creo que es una labor importantísima que habría que potenciar entre los jóvenes. Donde fracasamos los docentes es en que, ese amor por la lectura que tú desde el aula transmites, no tiene eco, es decir, es un eco minoritario. Quizás habría que enfocarlo cono taller de lectura, es decir, ir por las tardes al instituto, crear una actividad de compartir lo que ellos escriben, lo que sienten, bien a través de los clásicos o de sus propios escritos. Así es como yo creo que el pueblo sería más culto, si los jóvenes volvieran a la lectura.

 

Javier.- En relación con el tema docente. ¿No crees la fragmentación de los planes de estudio, uno diferente por cada comunidad autónoma, que provoca el hecho de que no sea lo mismo, ni con el mismo enfoque, lo que estudia un alumno del mismo curso en Cataluña, Madrid o Andalucía, lo que da origen a planes de estudio enfocados a potenciar y justificarlos intereses particulares de esas comunidades en detrimento del interés común de la nación, junto con la unión en una de dos asignaturas, por ejemplo, lengua y literatura, son la causa del descenso del nivel cultural?

Emilio.- Realmente el que estén unidas lengua y literatura es trascendente pero se puede superar, es decir, yo creo, en mi humilde opinión, yo he sido profesor de latín, que está relacionado con la lengua y con la literatura. Entonces que ocurre, he sido durante diecinueve años director de instituto Santo Domingo y mis compañeros lo hacen realmente muy bien, pero yo creo que, desde la humildad que me transmitía el alumno de Balbo, el grupo de teatro, repetimos mucho la teoría de la lengua. Es decir, desde la enseñanza básica, o desde la secundaria, tú miras el temario y ves: El primer año, estudian análisis de oraciones; pero es que en segundo, análisis de oraciones; pero en tercero, también análisis de oraciones y llegan a segundo de bachillerato analizando oraciones y no lo dominan. El fonema, el morfema, el signo lingüístico. Pero es que lo dan desde que tienen ocho años hasta que tienen diez y siete años. Es decir, hay una gran teoría de la lengua, cuando se podía resumir en uno o dos años y, a partir de ahí, si estoy de acuerdo en que tenía que ser mucho más práctica el aula, leer, leer, leer, comentar, comentar, comentar. Dicen que a los chicos no les gustan los clásicos, yo creo que lo que no les gusta es como les explicamos los clásicos. Si tú los clásicos los explicas de una manera viva, yo creo que les encantaría la literatura. La literatura en puente de comunicación y yo creo que no es tanto el que estén unidas lengua y literatura, sino que como la cantidad de horas, nos quejamos de que hay pocas horas de lengua y literatura, yo creo que son suficientes, ojalá tengan más, pero tendríamos que dar un enfoque diferente.

 

Javier.- Cambiando un poco de tema y centrándonos en el teatro. Me has hablado del Grupo Balbo y del esfuerzo que realizan los chavales. ¿Contáis con colaboración por parte de las familias? ¿Os ponen pegas para que sus hijos formen parte del grupo?

Emilio.- La experiencia que tengo es que depositan su confianza en nosotros, ahora Balbo lo llevamos tres directores, Pecho, Paco crespo y yo, y la única pega se la ponemos nosotros cuando hablamos con los padres, es decir: “No puedes estar en Balbo si no cumples tu obligación primera” ¿Cual es? Avanzar en los estudios, es decir, tú no puedes tener un ocio creativo (yo le llamo a Balbo un ocio creativo), pero primero tienes una obligación que es buena para tu futuro, que es, a través del esfuerzo, superar unos conocimientos. Por eso decía que los padres depositan la confianza en nosotros, lo único que piden es que, si van mal en los estudios, les tenemos que decir que salgan del grupo. Por lo demás la colaboración es plena, tanto que algunos padres vienen a las representaciones. A los hijos les gusta que los padres vengan a Mérida, a Itálica… Ellos disfrutan y yo disfruto muchísimo cuando actuamos en espacios teatrales fuera de El Puerto y los padres vienen a vernos. Le explico a los padres una visita cultural, no solo vienen a ver a sus hijos. Para mí es una gran alegría entrar, por ejemplo en el museo de Mérida y que me sigan veinte padres. No porque mi ego se sienta mejor, sino porque sé que el hijo es feliz y el padre está aprendiendo los humildes conocimientos que yo le transmito.

 

Javier.- Una última cuestión que me intriga Emilio. ¿Cómo compaginas tus diversas actividades con la vida familiar, porque debe ser difícil?

Emilio.- No, Mari Carmen y Emilio me ayudan muchísimo. Mi mujer me conoce en la facultad y sabe que yo estoy involucrado desde los veintiún años en dichas actividades, sabe que soy deportista, que llevo un grupo de teatro… Tuve un apoyo enorme. Quizás también ella cuidara mucho a sus padres y el espacio-tiempo que le quito a estar con ella, ella también tenía su espacio cuidando a familia, o tomando café con las amigas. Importante en mi vida ha sido la comprensión de mi mujer. Algún día me ha dicho: “Es que no estás nunca aquí”. La dirección del instituto me obligaba a estar mañana y tarde allí. Aunque tenía un equipo directivo formidable, me gustaba estar pendiente de todo, y llegaba el fin de semana y el espacio para mi familia era el viernes por la noche, el sábado por la noche y el domingo por la tarde. Pero en ese aspecto Mari Carmen no se enfada, cada uno tiene su espacio. Yo, en broma, le digo que las columnas de los templos griegos están un poco separadas y por eso el templo griego es muy bello. Sin embargo en el templo persa las columnas están muy pegadas. Yo estoy contentísimo de la familia que tengo y del apoyo, comprensión y benevolencia con que han aceptado que dedique mi tiempo libre a actividades de ocio.

 

Javier.- Emilio, ha sido un verdadero placer charlar contigo. El tiempo vuela muy a mi pesar y ambos tenemos obligaciones que cumplir. Espero que tus actividades vayan viento en popa, como hasta ahora y solo me resta emplazarte para volver a mantener ratos de charla como este. Muchas gracias.

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